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lunes, 20 de julio de 2009

EL TAO.-PARTE 3

No es que el hermetismo occidental carezca de definiciones y enunciados para lo que venimos comentando. Ni mucho menos. Es más, se trata de los mismo con diferentes conceptos y se he recurrido a la tradición oriental, es por la simplicidad (relativa), con la que la doctrina del TAO expone sus ideas.
Ya abarcaremos la visión occidental y veremos su prácticamente total concordancia con la oriental en muchísimos aspectos. Esto inevitablemente nos lleva a pensar en un origen común y antiquísimo.
Cuando afirmo, que cualquier fenómeno natural puede explicarse con el Tao, es porque miles de años atrás, existieron mentes privilegiadas que dieron a sus observaciones un enfoque científico y estadístico. Vieron, anotaron, comprobaron y reflexionaron sobre aquello que necesitaban explicarse. Y la consecuencia fué una doctrina filosófica, que aunque perdida en el tiempo, se muestra de total actualidad.
Todo se encuentra en permanente movimiento, todo vibra, nada está inmóvil. Incluso lo que para nosotros son objetos inanimados, como los minerales. Todo contiene la esencia del TODO.
Dependiendo de esa vibración interna, se situaría cualquier concepto o elemento en una escala evolutiva.
En el punto más bajo, estaría la materia inerte, mientras que en el superior......muy pocos pueden explicar de forma satisfactoria lo que allí se encuentra, pués se supone un nivel de vibración tan alto, que escapa a nuestro conocimiento.
Pondré el ejemplo del agua. El famoso H2O (licencia científica por otra parte). El agua es un elemento único donde los haya. Sus particularidades especiales, su poder de cambio de estado rapidísimo, encarna como nada estos conceptos.
Yin, húmeda, fría en estado normal, cambia su equilibrio y propiedades de inmediato según su entorno. Su componente Yang, aumenta con el calor, con la rapidez del cauce y diminuye rápido con el frío (Yin), congelación. Que el agua muestre propiedades curativas impresionantes o pueda ser letal, obedece a los cambios de polaridad tan grandes que puede sufrir.
Es el elemento que nos sostiene. Vital para nosotros, puede llegar a ser nuestro verdugo. Estamos alterando su equilibrio con nuestras grandes lacras: contaminación, uso indiscriminado, desertización. Influencias externas que cambiarán su polaridad en muchos casos y que harán que su Yin predominante y original, ceda terreno al Yang ocasionando evaporación, sequía, causticidad. Si rompemos el equilibrio de algo, se pone en juego el principio de Causa y Efecto.
Y eso es en efecto lo que está ocurriendo actualmente. La naturaleza se autorregula en su esencia. Siempre consigue mantener un equilibrio. Sin embargo, nosotros lo alteramos sin ser conscientes de esta ley ancestral. Si creemos que la CAUSA (ser humano), no va tener EFECTO, vamos listos para lo que nos espera. Polarides invertidas VS. desastre total. Nada es casual en este mundo.

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