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viernes, 21 de agosto de 2009

LA CALAVERA MAYA.-¿UN OBJETO IMPOSIBLE? ¿DE OTRO TIEMPO?


En el años 1919, Frederick Albert Mitchell-Hedges, un aventurero británico, descubre un área arqueológica en unas ruinas de una ciudad maya a la que se llamó Lubaabtun, o Ciudad de Pilares Caídos, en Belice. Este aventurero se había acercado a aquel lugar para ver si podía encontrar alguna evidencia que confirmase la existencia de la Atlántida.

Excavó durante años la zona hasta que en 1923 Anna, su hija, mientras curioseaba entre las ruinas vislumbró un destello entre las rozas. Pasaron semanas antes de que lograran averiguar cuál era su origen. Removieron los bloques de piedra y el día 1 de enero de 1924, recuperaron uno de los objetos más extraños encontrados jamás: una calavera de cristal tallada con una perfección asombrosa. Aquel descubrimiento desconcertó al los arqueólogos, todo lo contrario de la cercana comunidad indígena maya de los Kekchi, que celebraron lo que llamaron el "regreso del dios" que según ellos les había sido arrebatado en el pasado.

El aventurero dejó la calavera en manos de los indígenas y regresó a Inglaterra. Tres años después regresaría y los indígenas le obsequiaron con aquel objeto en agradecimiento por la ayuda que en medicinas y alimentos le había ofrecido a aquel pueblo. A partir de este momento la calavera se ha convertido en un objeto de estudio que ha planteado muchos interrogantes a los científicos. No se sabe si es un objeto contemporáneo o fabricado en tiempos remotos.

Tampoco se conocen a sus creadores y cuál era su función. La calavera de Mitchell-Hadge, que es como se conoce, es una copia exacta de la calavera humana, está tallada en cristal de cuarzo en dos piezas: el cráneo y la mandíbula articulada. Posee una rara perfección, sus cortes y ángulos sugieren que los artesanos poseían una avanzadísima tecnología, pues el cuarzo es un material difícil de trabajar. Su estructura molecular hace necesaria la utilización de lásers pues el cristal tiende sino a romperse. Es por eso que se cree ha de tratarse de un objeto moderno, sin embargo estudiosos que han trabajado en ello aseguran que podría tener miles de años de antigüedad. Su descubridor jamás dudo de su origen maya, creyendo que rondaría los tres mil seiscientos años y que fue utilizado por algún sacerdote maya para hacer rituales esotéricos.

El Carbono 14 no da una fecha coherente pues es un material inorgánico. Frank Dorland, un restaurados de arte que la tuvo durante algunos años aseguraba que la calavera desprendía un perfume sutil y emitía misteriosos sonidos. En 1969, Morrill, un investigador de la cultura maya, aseguró haber descubierto en la calavera varios puntos de enganche, que podían haber servido según su opinión, para manipular el objeto y producir la ilusión de que éste se movía o hablaba. Los Kekchi habían relatado a Mitchell-Hedges numerosas leyendas referentes a aquella calavera de cristal. Le dijeron que había pertenecido a un alto sacerdote y que existían trece calaveras más.. La utilizaban en sus ceremonias esotéricas pues representaban la personificación de todo mal. El restaurador Dorland realizó varios modelos del artefacto en plástico para tratar determinar la forma en la que pudo haber sido tallado., pensando que podría ser la calavera de una mujer.

El molde en plástico pudo ser examinado por el forense Clyde Snow de la Universidad de Oklahoma, y por el departamento de antropología del instituto Smithsoniano. Contaron con la ayuda de Frank Domingo, un dibujante de la Policía de Nueva York, elaboraron entre todos un boceto del misterioso rostro, Tanto el forense como el dibujante realizaron retratos de una mujer joven de rasgos amerindios. Se han descubierto otras calaveras de cristal similares, las dos más célebres están en Europa, una en el Museo de la Humanidad de Londres y la otra en el Museo del Hombre de París. El origen de ambas parece ser el mismo, fueron descubiertas en México a finales del siglo XIX, ambas en cuarzo citrino, lo que les da un aspecto ahumando. En la etiqueta de la calavera de Londres se ha colocado una nota en la que se puede leer que es "probablemente" azteca. Los guardias dicen que emiten destellos increíbles cuando todo el museo está ya cerrado y a oscuras. En cuanto a la calavera de París, también existen muchas dudas sobre su procedencia.

Se dice que fue descubierta a finales de 1890 en México. Tiene una pequeña incisión en la parte superior del cráneo, que se cree servía para sujetarla a algún tipo de estructura. No se sabe a ciencia cierta su antigüedad. Se piensa que podrían ser objetos de culto utilizados por sacerdotes mayas o de otras culturas más antiguas en rituales sagrados o mágicos. Quizá estuvieron en algún altar dispuestas de manera especial para que la luz las atravesaran creando un ambiente especial. Otras hipótesis sugieren que se tratan de fuentes de poder capaces de curar o matar. Algunos psíquicos dicen haber visto en ella imágenes holográficas en el interior de las calaveras al activarlas mediante combinaciones de luces o sonidos. Imágenes como bosques, montañas, delfines, seres misteriosos e incluso Ovnis.

Para los mayas las calaveras de cristas eran divinidades materializadas, pensaban que provenían de una antiquísima civilización que en un pasado remoto, poseían unos extraordinarios conocimientos tanto tecnológicos como espirituales. Existen médiums que ha podido canalizar mensajes a través de ellas, mensajes de todo tipo, mientras que otros hablan de "ventanas" a dimensiones desconocidas


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